En un giro irónico y doloroso, ex empleados del estudio King, desarrollador del juego Candy Crush, informaron que Microsoft está reemplazando sus puestos con herramientas de inteligencia artificial que ellos mismos ayudaron a entrenar y desarrollar antes de ser despedidos, lo que pone de relieve el lado oscuro de la carrera por la eficiencia y las ganancias en la industria de los videojuegos.
Introducción: una paradoja dolorosa en el mundo de los videojuegos
Vivimos en una época extraña con la inteligencia artificial. Los ejecutivos, siempre ávidos de crecimiento anual, no están completamente seguros de cómo utilizar la inteligencia artificial para generar más riqueza, pero lo intentan por todos los medios posibles. Mientras tanto, los empleados se encuentran en la línea de fuego. La división Xbox de Microsoft ha experimentado cuatro rondas de despidos en los últimos dieciocho meses, siendo la última la más devastadora, lo que ha provocado la cancelación de numerosos proyectos y el cierre de estudios.
Uno de los estudios afectados fue King, desarrollador del popular juego Candy Crush, el cual fue adquirido como parte de la enorme operación de 69 000 millones de dólares de Activision-Blizzard-King. Ahora, el estudio se prepara para absorber el despido de 200 empleados. Sin embargo, la tragedia no se detiene en la pérdida de empleos.
La inteligencia artificial reemplaza a sus creadores
Según un informe del sitio web Mobilegamer.biz, ex empleados informan que Microsoft está reemplazando sus roles con herramientas de inteligencia artificial creadas con la ayuda de los mismos trabajadores despedidos. Un empleado declaró al medio: «La mayor parte del equipo de diseño de niveles fue eliminada, lo cual es una locura porque pasaron meses construyendo herramientas para diseñar niveles más rápido. Ahora, estas herramientas inteligentes están reemplazando básicamente a los equipos. Del mismo modo, el equipo de redacción de textos está eliminando por completo a las personas porque ahora tenemos herramientas de inteligencia artificial que estas mismas personas ayudaron a crear».
Esto revela una dura realidad: estos empleados no fueron despedidos porque su trabajo ya no fuera necesario, sino porque lograron automatizar sus propios puestos de trabajo. Construyeron las herramientas que hicieron creer a la empresa que ya no los necesitaba, una dolorosa paradoja que resalta los profundos dilemas éticos de la inteligencia artificial en el lugar de trabajo.
Ganancias versus seres humanos
El empleado continuó diciendo: «El hecho de que las herramientas de inteligencia artificial estén reemplazando a las personas es absolutamente repugnante, pero todo se trata de eficiencia y ganancias, a pesar de que a la empresa le va increíblemente bien en general». Para contextualizar, la empresa matriz de King, Microsoft, obtuvo ganancias de 171 000 millones de dólares el año pasado. Esto hace que la decisión de reemplazar a los empleados humanos con herramientas de inteligencia artificial para reducir costos sea aún más controversial, ya que parece priorizar el aumento de ganancias, que ya son enormes, a expensas de los medios de vida de los empleados que contribuyeron al éxito de la compañía.
Una encuesta interna realizada por King indica que la moral está en su punto más bajo y que los empleados que se quejan abiertamente del departamento de recursos humanos de la empresa han sido blanco de los despidos. El equipo de recursos humanos de King fue descrito como un «caso extremo» en cuanto a priorizar los intereses de la empresa sobre los de los empleados.
¿Un futuro sombrío?
Se prevé que el equipo de Farm Heroes Saga, con sede en Londres, se vea fuertemente afectado por los despidos, reduciéndose su equipo a la mitad para contar con tan solo 50 personas. Esta historia no es un incidente aislado, sino un vistazo preocupante a un futuro en el que los trabajadores podrían verse obligados a contribuir al desarrollo de la tecnología que eventualmente los reemplazará.
Esto plantea preguntas fundamentales sobre la responsabilidad corporativa hacia sus empleados en la era de la automatización. ¿Deben las empresas reentrenar a los empleados cuyos puestos han sido automatizados? ¿Existe la necesidad de nuevas redes de seguridad social para hacer frente a las perturbaciones causadas por la inteligencia artificial? La historia de los empleados de King es un estudio de caso real sobre estas complejas cuestiones, y sus respuestas moldearán el futuro del trabajo para millones de personas en todo el mundo.