La prestigiosa revista «The New Yorker» publicó recientemente un reportaje de gran alcance que profundiza en la pregunta más apremiante de los círculos tecnológicos actuales: ¿se puede confiar en el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, para controlar el creciente poder que ostenta su empresa en la definición del futuro de la inteligencia artificial? El artículo, elaborado por los destacados periodistas Ronan Farrow y Andrew Marantz, se basa en más de 100 entrevistas personales y documentos internos confidenciales hasta ahora inéditos, con el fin de trazar un retrato preciso de un líder tecnológico cuyas ambiciones desmedidas siempre han superado la confianza de quienes le rodean.
Bajo el titular «Sam Altman podría controlar nuestro futuro; ¿se puede confiar en él?», el artículo plantea duras y sorpresivas críticas por parte de personas que trabajaron estrechamente con el líder de la revolución de la inteligencia artificial. Ha quedado claro que el rápido ascenso de la compañía no se ha producido sin sacrificios ni tensiones internas, ya que los intereses comerciales se entrelazan con preocupaciones existenciales sobre la seguridad de la humanidad.
Acusaciones duras y comparaciones impactantes
En uno de los testimonios más polémicos, el reportaje cita la declaración de un alto ejecutivo de Microsoft —el socio y patrocinador principal de la empresa— en la que describe a Sam Altman como alguien que «tergiversó, distorsionó la verdad, renegoció y se retractó de acuerdos». El funcionario no se detuvo ahí y lanzó una severa advertencia:
«Creo que existe una probabilidad pequeña pero real de que sea recordado al final como un estafador a la escala de Bernie Madoff o Sam Bankman-Fried».
Estas preocupaciones se extienden a los círculos de toma de decisiones dentro de la propia empresa; de hecho, un miembro actual de la junta directiva advirtió que «la compañía ha recurrido al endeudamiento y la financiación de una manera arriesgada y aterradora en este momento». Por otra parte, la investigación cita un correo electrónico enviado por Jan Leike, exjefe del equipo de seguridad, a la junta directiva, en el que afirmaba que la empresa «se ha desvíado de su misión fundamental», señalando que el liderazgo ha comenzado a priorizar los productos y los ingresos por encima del cumplimiento de las normas éticas y la seguridad de la inteligencia artificial.
En una descripción abierta y contundente sobre la expansión de la empresa en la creación de centros de datos en Oriente Medio, un exejecutivo declaró: «Estamos construyendo portales a través de los cuales invocamos literalmente a extraterrestres… Este es el acto más imprudente de todos».
El documento de políticas y la estrategia de huida hacia adelante
Por su parte, Sam Altman reconoció lo que calificó como «un nivel completamente ilusorio de confianza en sí mismo». Cuando se le planteó la cuestión de la confianza y la credibilidad, la investigación señala que Altman no ofreció garantías directas, sino que aludió al enorme peso y la responsabilidad que siente todo el sector de la inteligencia artificial.
La publicación de este reportaje coincide con el lanzamiento por parte de la empresa de un documento de políticas de 13 páginas titulado «Política industrial para la era de la inteligencia». Dicha propuesta plantea reformas radicales y exhaustivas que incluyen:
- Imponer impuestos a la mano de obra automatizada que sustituirá a los humanos.
- Establecer un fondo soberano nacional financiado parcialmente por empresas de inteligencia artificial.
- Implementar programas piloto para una semana laboral de solo 32 horas.
- Establecer estrictas estrategias de contención para los sistemas autónomos de inteligencia artificial que «no se puedan deshacer fácilmente», según informó el sitio web Axios.
Altman declaró que este documento representa «un punto de partida y no una receta terapéutica definitiva», considerando que la inteligencia artificial hiperavanzada está lo suficientemente cerca como para requerir la formulación de un nuevo contrato social a una escala comparable al histórico «New Deal» en Estados Unidos.
Crisis financieras en el horizonte
Los críticos sostienen que el momento de la publicación de este documento tiene un carácter estrictamente estratégico. El investigador de inteligencia artificial Gary Marcus, uno de los escépticos más prominentes de las afirmaciones de la actual directiva, argumentó que la postura pública adoptada por Altman como un guardián prudente y un protector responsable de las tecnologías de inteligencia artificial sirve para desviar la atención de los crecientes desafíos financieros que asolan a la empresa.
Las previsiones financieras apuntan a un panorama preocupante; según el diario «The Wall Street Journal», la compañía espera gastar hasta 121 000 millones de dólares en potencia de cálculo para 2028, registrando pérdidas de hasta 85 000 millones de dólares en ese mismo año. Esto ocurre en un momento en que la directora financiera de la empresa, Sarah Friar, ha expresado dudas en privado sobre la preparación de la compañía para la OPI (oferta pública inicial) prevista en los mercados financieros.
Esta investigación llega en un momento histórico y plagado de riesgos para la trayectoria de la compañía. El feroz gasto financiero y las tensiones relacionadas con el gobierno corporativo —incluidos los informes que señalan la marginación de la directora financiera y su exclusión de los debates presupuestarios clave— han planteado serias dudas sobre si esta visión es sostenible a largo plazo. Como han señalado los observadores, Sam Altman «tiene todos los incentivos para promover esta tecnología con el fin de atraer más financiación con valoraciones financieras elevadas y consolidar su estatus como un planificador sabio que busca proteger a la sociedad de los riesgos de una inteligencia artificial que se apresura a lanzar».
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el eje central del reportaje de la revista «The New Yorker» sobre la empresa?
El reportaje se centra en evaluar si se puede confiar en la figura de Sam Altman para liderar el futuro de la inteligencia artificial, y revela amplias críticas de exfuncionarios y socios sobre sus ambiciones, las cuales ignoran ciertas normas de seguridad y crecientes riesgos financieros.
¿Cuáles son los principales desafíos financieros que enfrenta la empresa según los informes?
Las previsiones indican que la empresa podría gastar 121 000 millones de dólares en operaciones de computación para 2028, incurriendo en pérdidas de hasta 85 000 millones de dólares, en medio de dudas internas sobre la preparación de la compañía para cotizar en bolsa.
¿Qué incluye la propuesta del documento «Política industrial para la era de la inteligencia»?
El documento propone una serie de reformas radicales para abordar la inteligencia artificial, entre las que se incluyen gravar el trabajo automatizado, crear un fondo soberano respaldado por empresas tecnológicas, probar la reducción de la semana laboral a 32 horas y desarrollar estrategias para controlar los sistemas autónomos.