Ante el rápido avance de la inteligencia artificial, algunas herramientas tecnológicas están abriéndose paso en ámbitos antes inesperados, como la psicoterapia con inteligencia artificial. Una nueva experiencia realizada por una reportera exploró la capacidad de ChatGPT para brindar apoyo psicológico, comenzando la sesión con un mensaje de bienvenida: «Hola, soy GPT Therapist, tu compañero amigable y empático aquí para escuchar y ofrecer apoyo en cualquier cosa que tengas en mente».
El programa aclaró que no sustituye a la terapia profesional, pero ofrece consejos reconfortantes, estrategias de afrontamiento y un espacio seguro para expresar emociones. «¿Cómo te sientes hoy?», fue la primera pregunta planteada por el robot, lo que refleja su intento de interactuar con el usuario de manera personalizada.
Un apoyo virtual que genera polémica
May Dunham, una joven estadounidense de 24 años, utiliza ChatGPT desde hace dos meses para recibir asesoramiento emocional dos veces por semana. Dunham afirma: «Necesito una nueva perspectiva que me ayude a ver las cosas desde un ángulo diferente, lejos de los pensamientos que suelo tener».
May recurrió al robot tras ver una experiencia positiva en las redes sociales. «El primer mensaje que le envié al robot decía: sinceramente, necesito a alguien con quien hablar. ¿Puedo compartir mis pensamientos contigo? Y la respuesta fue: por supuesto. El comienzo fue más alentador de lo que esperaba», añade May.
Dunham considera que la interacción con la inteligencia artificial resulta cómoda porque carece de los juicios que un terapeuta humano podría emitir debido a sus expresiones faciales. Sin embargo, su experiencia ha desatado debate en plataformas como TikTok, donde las opiniones se dividen entre quienes elogian el uso de la tecnología en el apoyo psicológico y quienes prefieren la terapia tradicional.
Perspectiva de los expertos: beneficios y riesgos
El Dr. Russell Fulmer, presidente del comité de inteligencia artificial de la Asociación Americana de Consejería, señala que existen investigaciones que respaldan la eficacia de la inteligencia artificial para ayudar a ciertos grupos que sufren de ansiedad o depresión leve. No obstante, advierte que el uso de robots como sustitutos de los terapeutas humanos plantea cuestiones éticas, como la provisión de consejos que podrían ser engañosos o inadecuados.
Por otro lado, la Dra. Marilyn Wei, psiquiatra y fundadora de una clínica de terapia integral, advierte sobre los riesgos de utilizar robots que no han sido diseñados específicamente para respaldar la salud mental. «Los robots pueden ofrecer información imprecisa o alinearse con los deseos del usuario en lugar de proporcionar consejos reales basados en estándares médicos», sostiene Wei.
La tecnología frente a la terapia humana
El Dr. Daniel Kimmel, psiquiatra y profesor asistente en la Universidad de Columbia, comparó las respuestas de ChatGPT con lo que ofrece un terapeuta humano. Kimmel señala: «El robot desempeña un papel adecuado en la interacción y en la formulación de recomendaciones generales, pero carece de la curiosidad humana para plantear preguntas profundas que ayuden al paciente a descubrir las raíces de sus problemas».
Kimmel también apunta a la ausencia de estándares médicos que garanticen la protección de la privacidad de los usuarios en sus conversaciones con los robots. «En contraste, las conversaciones con terapeutas humanos están sujetas a leyes que protegen la privacidad del paciente, como la ley HIPAA».
El futuro de la inteligencia artificial en el apoyo psicológico
A pesar de los riesgos potenciales, algunos expertos consideran que los chatbots pueden resultar útiles para quienes no logran acceder a un terapeuta psicológico debido al elevado costo o a la falta de tiempo. Sin embargo, deben emplearse como una herramienta auxiliar junto con la terapia humana, y no como un reemplazo.
May Dunham cree que la tecnología puede ayudar a las personas introvertidas que prefieren expresar sus emociones sin la presencia de otra persona. «Nuestra salud mental debe ser una prioridad. Incluso si el tratamiento es poco convencional, no debemos restarle importancia, ya que puede ayudar a muchos», concluye Dunham.