Los centros de datos en la Tierra enfrentan crisis reales relacionadas con el calor, el consumo de agua y los combustibles fósiles. La próxima solución podría estar completamente fuera del planeta, con empresas como Starcloud, Aetherflux y Google compitiendo para construir infraestructura de inteligencia artificial en órbita, aprovechando la energía solar continua y el frío glacial del espacio.
Contenido del artículo:
- Introducción
- Crisis energética y térmica terrestre
- El espacio como solución ideal
- Economía de lanzamiento y operación
- Proyecto Starcloud
- El enfoque de Aetherflux y Google
- Almacenamiento de datos y respaldo
- Desafíos y riesgos ambientales
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
Introducción
Los centros de datos son calientes, literalmente. En Estados Unidos, los centros de datos consumen más del 4% de la energía anual total, una cifra que se proyecta crezca en más del 130% para finales de esta década. Toda esta energía genera un calor tremendo; un centro de datos grande puede emitir hasta 100 megavatios de calor residual.
Crisis energética y térmica terrestre
Incluso antes del auge de la inteligencia artificial, el número de centros de datos a nivel mundial saltó de 8 000 en 2021 a 12 000 en los últimos cinco años. La solución actual para gestionar este calor es el agua, ya que las grandes instalaciones utilizan cinco millones de galones diarios para la refrigeración. Asimismo, hasta el 56% de la energía utilizada para alimentarlos proviene de combustibles fósiles. Con la previsión de que la creación de datos globales supere los 400 zettabytes para 2028, el planeta sobrecalentado ya no puede permitirse el coste de los combustibles fósiles y el agua necesarios.
El espacio como solución ideal
En los últimos tres años, empresas como Blue Origin, Google y OpenAI, además de startups, han comenzado a mirar hacia el espacio como una solución limpia de próxima generación. La órbita espacial ofrece un entorno ideal: exposición constante a la luz solar para generar energía infinita a través de paneles solares, y la capacidad de disipar el exceso de calor en el entorno espacial, que alcanza los -250 grados Fahrenheit.
Economía de lanzamiento y operación
Si bien los costes de lanzamiento pueden ser astronómicos, los sistemas orbitales compensan ese gasto después de la fase de lanzamiento. Operar un centro de datos terrestre cuesta hasta 10 millones de dólares al año solo en electricidad, mientras que el coste en el espacio para un sistema alimentado por energía solar es de cero dólares. Lo mismo ocurre con el agua, ya que enfriar una instalación terrestre cuesta más de 11 millones de dólares al año, frente a un coste cero en el espacio.
Proyecto Starcloud
En noviembre de 2025, la startup Starcloud lanzó su primer satélite de datos. Este satélite utiliza una órbita especial “sincronizada con el sol al atardecer y al amanecer”, manteniéndolo expuesto al sol y a los usuarios en la Tierra de forma casi permanente, evitando la costosa dependencia de baterías. La compañía aspira a construir una estructura masiva en órbita para principios de la década de 2030 que pueda reemplazar a 50 centros de datos terrestres.
El enfoque de Aetherflux y Google
Aetherflux planea lanzar enjambres de satélites autónomos que combinen la generación de energía con el procesamiento de datos directamente en órbita, en lugar de transmitir energía de vuelta a la Tierra. Google sigue un enfoque similar a través del proyecto “Sun Catcher”, que contempla constelaciones de satélites volando en formaciones cercanas para facilitar la comunicación de banda ancha alta.
Almacenamiento de datos y respaldo
No se trata solo de procesamiento, sino también de almacenamiento seguro. Lonestar Data Holdings ha logrado colocar unidades de almacenamiento de datos en la superficie lunar y en la Estación Espacial Internacional. El espacio se considera una bóveda segura para datos gubernamentales y comerciales sensibles, lejos de desastres naturales y ciberataques en la Tierra.
Desafíos y riesgos ambientales
Persisten las preocupaciones, siendo las más destacadas la contaminación por los gases de escape de los cohetes necesarios para los lanzamientos y el riesgo de deshechos espaciales (el síndrome de Kessler) que podría resultar de la congestión en órbita. Sin embargo, los defensores argumentan que los beneficios ambientales de retirar los centros de datos de la red eléctrica terrestre superan estos costes.
Conclusión
Con previsiones de que el mercado de almacenamiento y procesamiento fuera del planeta alcance los 39 900 millones de dólares para 2035, parece que los datos se convertirán en “el producto más valioso de la raza humana”, y el futuro de este producto podría estar suspendido entre las estrellas.
Preguntas frecuentes
¿Por qué se considera trasladar los centros de datos al espacio?
Respuesta: Para resolver los problemas de refrigeración, el enorme consumo de energía y agua en la Tierra, y aprovechar la energía solar gratuita y el frío natural del espacio.
¿Cuáles son las empresas líderes en este campo?
Respuesta: Empresas como Starcloud, Aetherflux y Lonestar, además del interés mostrado por Google, Blue Origin y OpenAI.
¿Existen riesgos en esta tendencia?
Respuesta: Sí, los riesgos incluyen el alto coste de lanzamiento, la contaminación por cohetes y los peligros de los deshechos espaciales y las colisiones de satélites.