En un extraño fenómeno musical, un grupo de rock psicodélico ha surgido de la nada para dominar las listas de reproducción de Spotify, con múltiples álbumes e imágenes enigmáticas. ¿Estamos ante una genialidad del marketing o ante el ejemplo más reciente de la invasión de la inteligencia artificial en la industria musical?
Introducción: Un ascenso misterioso en el mundo de la música
La banda de rock psicodélico «The Velvet Sundown» ha acumulado más de 500 000 oyentes mensuales en Spotify y ha lanzado dos álbumes completos en apenas un mes, con un tercero en camino este mes. Si bien este rápido ascenso sería impresionante para cualquier grupo musical, todo apunta a que el conjunto podría ser producto de la inteligencia artificial generativa. Un usuario de X (antes Twitter) señaló que la banda logró todo esto a pesar de llevar solo dos semanas de existencia. Además del vertiginoso ritmo de lanzamiento de álbumes, todas las imágenes publicadas en sus cuentas de redes sociales parecen haber sido generadas por inteligencia artificial, lo que ha llevado a los investigadores de internet a indagar en los posibles orígenes ficticios de la agrupación.
Indicios digitales de un origen no humano
La naturaleza pulida, encerada y hiperrealista de las fotos promocionales de la banda sugiere firmemente el uso de inteligencia artificial. Sin embargo, apenas se dispone de información sobre el grupo más allá de su perfil de artista en Spotify. Según su biografía, la música de «The Velvet Sundown» es «rock psicodélico alternativo de los años 70 y folk rock», y la formación está compuesta por cuatro supuestos «miembros»: el vocalista y tecladista de melotrón Gabe Farrow, el guitarrista Lenny West, el tecladista de sintetizador Milo Reines y el percusionista Orion «Rio» Del Mar.
No obstante, no es posible rastrear a estos integrantes en internet más allá de la cuenta de Instagram de la banda, creada hace pocos días. Algunas imágenes muestran a los «miembros» disfrutando de hamburguesas para celebrar el lanzamiento de su segundo álbum y recreando la icónica portada del disco «Abbey Road» de The Beatles.
Un fantasma en la máquina musical
Si bien cabe la posibilidad de que más de medio millón de oyentes mensuales de «The Velvet Sundown» sean simplemente bots, su canción más popular en Spotify, «Dust on the Wind», se acerca a las 500 000 reproducciones hasta el momento de su publicación. Spotify no permite bots en su plataforma, pero sí tolera la música generada por inteligencia artificial sin requerir una divulgación obligatoria. Curiosamente, sus registros en otro servicio de streaming, Deezer, incluyen un aviso legal: «Es posible que algunos temas de este álbum hayan sido creados con inteligencia artificial».
La biografía del artista en Spotify es una confusa mezcla de palabras que refuerzan su aura artificial: «Hay algo sutilmente hechizante en The Velvet Sundown. No te limitas a escucharlos, te dejas arrastrar por ellos… No intentan revivir el pasado. Lo están reescribiendo. Su sonido parece el recuerdo de una época que nunca ocurrió… pero de algún modo logran que parezca real».
Crece la preocupación en la industria musical
Existe una inquietud creciente en torno a la inteligencia artificial en las plataformas de streaming y otros ámbitos. Un informe publicado en diciembre por la revista «Harper’s» afirmaba que Spotify complementa las listas de reproducción con «artistas fantasma» para reducir el pago de derechos de autor, mientras que un estudio independiente del mismo mes advertía que los creadores de música podrían perder hasta un 24 % de sus ingresos para 2028 debido a la falta de protección y políticas contra la inteligencia artificial.
A pesar de ello, algunos artistas han adoptado la tecnología. En 2023, la artista Grimes lanzó Elf.Tech, un software de inteligencia artificial que permite a los usuarios grabar música transformando sus voces en la de Grimes. Más recientemente, Björn Ulvaeus, de ABBA, reveló que está escribiendo un nuevo musical con la ayuda de la inteligencia artificial, y el productor Timbaland anunció una nueva compañía llamada Stage Zero junto con su primer fichaje: un artista de inteligencia artificial llamado TaTa.
Conclusión: Límites difusos entre el arte y el algoritmo
El caso de «The Velvet Sundown» ilustra de forma contundente cómo la inteligencia artificial desdibuja las fronteras entre la creatividad humana y la producción algorítmica. ¿Se trata de un ingenioso experimento artístico, de una maniobra comercial para explotar los sistemas actuales o simplemente de un programador talentoso explorando los límites de la tecnología? Independientemente de la respuesta, su existencia plantea preguntas apremiantes sobre la autenticidad, la propiedad intelectual y la creación en la era digital. Es un recordatorio de que el futuro de la música quizás no gire solo en torno a quién escribe las canciones, sino también a *qué* las escribe.