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La crisis de Grammarly y la inteligencia artificial: cómo la función de «revisión de expertos» se convirtió en una pesadilla legal y ética

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فريقنا

Communications Consultant

El audaz paso de Grammarly para reestructurar su marca como una empresa de inteligencia artificial bajo el nombre «Superhuman» se convirtió en una importante crisis de confianza, tras lanzar una función que genera consejos de escritura con nombres de autores y periodistas destacados sin su permiso, lo que desató una ola de indignación y demandas judiciales.

Quizás conozcas la herramienta «Grammarly» como una simple extensión de navegador que te ayuda a pulir tus correos electrónicos y corregir tus errores gramaticales, pero en los últimos años la empresa ha albergado ambiciones mucho mayores en el mundo tecnológico. En octubre, la compañía antes conocida como «Grammarly» dio el audaz paso público de reestructurar su marca para convertirse en una empresa de inteligencia artificial llamada «Superhuman». Este nuevo nombre fue tomado de «Superhuman Mail», una plataforma de correo electrónico impulsada por inteligencia artificial que la empresa adquirió en junio de 2025.

El director de productos de la empresa, Naom Lovinsky, prometió que la marca original no desaparecería, sino que continuaría como parte de la nueva entidad, mientras que la barra lateral de asistencia para la escritura se transformaría gradualmente en un centro integral para agentes de inteligencia artificial, en lugar de limitarse a ofrecer sugerencias ortográficas y gramaticales.

¿Cómo comenzó la crisis en secreto?

Uno de los elementos más controvertidos de esta reestructuración apareció unos meses antes del gran anuncio oficial. En agosto de 2025, Grammarly lanzó muy discretamente una función llamada «revisión de expertos». Según una página de ayuda eliminada posteriormente, esta función ofrecía a los usuarios «perspectivas de destacados profesionales, autores y expertos especializados».

Cuando el usuario hacía clic en el botón de revisión, la herramienta generaba sugerencias y ediciones supuestamente «inspiradas» en expertos reales, enumerándolas bajo sus nombres junto a un código de verificación dudoso (cuyo verdadero significado sigue siendo un misterio hasta el día de hoy). Las capturas de pantalla promocionales de la función mostraban el uso de nombres de figuras prestigiosas como Stephen King, Neil deGrasse Tyson y Carl Sagan, junto con un grupo de escritores y académicos famosos.

La barra lateral de la función contenía un descargo de responsabilidad velado que indicaba que la mención de estos expertos «no implica ninguna asociación con la empresa ni respaldo por parte de dichos individuos o entidades». Esta función pasó desapercibida durante meses, hasta el 4 marzo, cuando la revista «Wired» publicó un informe en el que señalaba que la herramienta había sido detectada utilizando nombres de profesores universitarios fallecidos para proporcionar comentarios sobre la escritura.

El descubrimiento del engaño y la ira de los periodistas

A principios de marzo, un equipo de periodistas del sitio web «The Verge» probó la función por sí mismo. Solo requirió introducir un par de borradores de sus artículos para empezar a ver los nombres de sus colegas aparecer claramente en las sugerencias generadas por la inteligencia artificial. Se detectaron de inmediato nombres destacados como Nilay Patel, David Pierce, Tom Warren y Sean Hollister.

El gran problema era que ninguno de estos periodistas había dado permiso a la empresa para utilizar su identidad. Además, las sugerencias enumeradas bajo sus nombres eran superficiales y molestas; por ejemplo, el consejo de redacción de titulares «inspirado en Nilay Patel» exigía añadir un tono de «urgencia» y «sensacionalismo», sugiriendo un grupo de palabras aleatorias sin sentido.

Cuando se le preguntó a la empresa si había considerado notificar a las personas reales en cuyas obras se «inspiraban» estas revisiones, Alex Gay, vicepresidente de marketing de productos, esquivó la respuesta directa diciendo: «Los expertos aparecen en la función porque sus obras publicadas son de acceso público y se citan ampliamente». Sin embargo, la propia herramienta parecía tener dificultades para citar sus fuentes, ya que los enlaces de las fuentes adjuntos a las sugerencias a menudo estaban rotos o remitían a los usuarios a artículos irrelevantes.

Confusión administrativa y disculpas tardías

El 10 de marzo, pocos días después de que se destapara el asunto, la dirección respondió habilitando una dirección de correo electrónico a través de la cual los expertos podían solicitar su exclusión de la función. En ese momento, no había indicios de que la empresa tuviera la intención de desactivar por completo la función ni de otorgar a los expertos ningún control real sobre su identidad más allá de enviar una solicitud de exclusión.

Pero justo al día siguiente, la empresa dio marcha atrás y anunció que desactivaría la función. Aileen Guan, directora de gestión de productos, comentó: «Tras una cuidadosa consideración, hemos decidido desactivar la función de revisión de expertos mientras la reimaginamos para hacerla más útil, otorgando a los expertos un control real sobre cómo son representados, o si no lo son en absoluto».

Asimismo, el director ejecutivo, Shishir Mehrotra, publicó un comunicado en la plataforma «LinkedIn» en el que decía: «Hemos recibido comentarios críticos legítimos de expertos que temen que el agente de inteligencia artificial haya distorsionado sus voces. Escuchamos estos comentarios y reconocemos que nos quedamos cortos en este aspecto. Me gustaría disculparme y asegurar que reconsideraremos nuestro enfoque en el futuro». A pesar de esta disculpa, los usuarios enfurecidos continuaron criticando duramente la publicación.

Enfrentamiento directo y repercusiones legales

Tras la suspensión de la función, Mehrotra apareció en el programa «Decoder», donde Nilay Patel lo confrontó sobre el uso de su nombre sin permiso. Mehrotra reiteró que la función había sido «una mala idea», que estaba «enterrada» y que apenas se había utilizado, afirmando que la herramienta solo hacía referencia a la obra de Nilay.

Pero Patel respondió con firmeza: «Esto no fue una atribución. Ustedes inventaron algo y pusieron mi nombre en ello. Esto no es algo que haya dicho jamás, ni algo que diría jamás». Este enfrentamiento subrayó la naturaleza explotadora de la función, que utilizaba los nombres de periodistas y académicos para dar a las sugerencias de la inteligencia artificial una apariencia de autoridad y fiabilidad ilusorias.

¿Qué depara el futuro?

El mismo día en que se anunció la suspensión de la función, la periodista de investigación Julia Angwin presentó una demanda colectiva contra la empresa, alegando violaciones de los derechos de privacidad y publicidad, así como el incumplimiento de las leyes de protección de la identidad personal en Nueva York y California.

Aunque la función ya no está disponible, las declaraciones de Mehrotra sugieren que la empresa espera relanzarla algún día con la participación voluntaria de los expertos. Esta crisis sirve como un ejemplo vívido de los desafíos éticos de la inteligencia artificial generativa y de cómo la recopilación de datos y su uso sin consentimiento pueden dañar la reputación de las empresas y socavar la confianza de los usuarios.

  • Al margen: Se descubrió que las fuentes de la función saltaban los muros de pago de suscripciones para leer artículos protegidos.
  • Antes de asumir su cargo actual, Mehrotra ocupaba el puesto de director ejecutivo de la empresa «Coda», adquirida en diciembre de 2024.
  • El término «clonación aleatoria» surgió en los círculos tecnológicos para describir esta crisis, expresando la clonación inexacta de las identidades de los escritores mediante la inteligencia artificial.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la función de «revisión de expertos» lanzada por la empresa?

Es una herramienta basada en inteligencia artificial para ofrecer consejos y ediciones de escritura a los usuarios, atribuyendo falsamente dichos consejos a figuras prestigiosas y escritores conocidos para conferirles una apariencia de fiabilidad.

¿Por qué desató esta función la ira de escritores y periodistas?

Porque la empresa utilizó los nombres e identidades de estos expertos sin obtener su permiso o consentimiento, y generó consejos superficiales que no reflejan su verdadero estilo de escritura, lo cual consideraron una violación de sus derechos y una explotación de su reputación.

¿Ha sido suspendida la función de forma definitiva?

La empresa anunció la suspensión temporal de la función en respuesta a las críticas generalizadas y a las demandas judiciales, pero la dirección insinuó la posibilidad de rediseñarla y lanzarla en el futuro de una manera que garantice un mayor control para los expertos y su participación voluntaria.

¿A qué consecuencias legales se enfrentó la empresa debido a esta crisis?

La periodista de investigación Julia Angwin presentó una demanda colectiva contra la empresa, acusándola de violar los derechos de privacidad y publicidad, y de infringir las leyes de protección de la identidad personal vigentes en Nueva York y California.

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